lunes, 11 de febrero de 2013

Silver Linings Playbook

¿Qué tienen en común Silver Linings Playbook, nuestra recomendada del día y unas de las nueve candidatas a ganar el Oscar este año, y Avatar, el sobrevaluado relato de ciencia ficción de James Cameron que hace un par de temporadas se quedó sin la codiciada estatuilla dorada? Probablemente, nada; aunque ambas películas lograron generar en mí la misma reacción: “Sí, está buena, pero ya la vi”. ¿Cómo es esto posible? ¿Acaso logré desarrollar la capacidad de acceder al contenido de una película sin haberla visto antes? ¿Finalmente se cumplieron las predicciones médicas que auguraban una aguda esquizofrenia en mi persona? Todas las respuestas y más a continuación, en una nueva edición de “El Guionista no descansa aunque sea feriado”.


Queda claro desde el vamos que no es posible conocer el contenido de una película sin verla; lo que no está tan claro, sin embargo, es mi estado mental en este momento que bien podría coincidir con alguna patología psicológica incurable. Sea como sea, a lo que me refería en la introducción de este relato es que, como me había ocurrido con Avatar, la semana pasada salí de la sala de cine con la sensación de que la historia que cuenta Silver Linings Playbook a mí ya me la habían contado.

Caso Avatar: al margen de todo el marketing que rodeaba, en el momento de su estreno, a esta superproducción del director de Titanic, con su 3D y sus monstruitos azules que volaban y qué sé yo, la historia no pasa de ser el caso de un personaje que, siendo parte de un bando definido en medio de un mundo dividido por dos facciones antagónicas, es designado para infiltrarse en el bando contrario y termina adoptando sus costumbres, enamorándose de uno de sus integrantes y dándose cuenta de que, en realidad, él pertenece a esa facción, por lo que se convierte y abandona a sus antiguos compañeros. Desde la mitológica historia de Hércules en adelante, son varias las películas/novelas/lo que sea que cuentan esta historia, pasa que el bueno de James le agregó efectos especiales, 3D, bichos azules de tres metros que vuelan y con eso creyó que estaba haciendo la mejor película de la historia. Merecida derrota en la entrega de premios de la Academia.

El caso de Silver Linings Playbook es similar, aunque la película en sí vale la pena por motivos que explicaré en el último párrafo y a pesar de su repetido trasfondo. La historia gira en torno a Pat, un ex profesor universitario que, luego de un grave incidente que involucra a su esposa con un fuerte componente adúltero, es víctima de unas heredadas tendencias paranoicas y desórdenes psicológicos que se hacen presentes en su psiquis. Conclusión: Pat pierde su trabajo, pierde a sus amigos, pierde a su esposa. Pierde. Pero esto es solo una gran elipsis que tuvo lugar antes de que la película empiece ya que el film hará foco en el arduo proceso de recuperación que nuestro héroe encarará luego de ser dado de alta del hospital mental en el que fuera confinado luego de su crisis psicológica. Entrarán en escena, así, sus peculiares padres, su exitoso y arrogante hermano, sus viejos amigos que ya no pueden ostentar ese rótulo, su ex esposa y una maravillosa y picaresca jovencita que sufre los mismos trastornos que nuestro protagonista y que, en contra de todos los pronósticos, será pieza fundamental en el restablecimiento de Pat.

Un personaje que se encuentra en su peor momento, que ha perdido todo, incluso al amor de su vida, y que buscará hacer hasta lo imposible para recuperar lo que tenía. En eso, aparece otro personaje, mucho más parecido al protagonista que cualquier otra persona que haya conocido y que lo ayudará a volver a ser quien alguna vez fue, incluyendo la recuperación de su gran amor. Este proceso es tan profundo y revelador que hace que el personaje en cuestión se dé cuenta de que esta nueva persona que ha entrado en su vida es, de hecho, el gran amor de su vida. Ahí está. Imposible que no hayan visto o leído esta historia pero con otros personajes. En lo particular, a mí se me vinieron a la cabeza los casos del personaje de Gastón Pauls en Días de Vinilo o, en una nota más bizarra, el de Jim, protagonista de la saga American Pie.

Ahora, ¿por qué digo que igual la película vale la pena? Por sus actuaciones. En primer lugar, sepan que hay una gran tarea del protagonista del film que, en este caso, viene a ser Bradley Cooper, un joven actor que supo ganarse su fama a partir de su facha y de papeles desarrollados en películas de tono pochoclero (The Hangover, Limitless), pero que últimamente ha sabido aprovechar esta llegada a la fama para elaborar muy buenos trabajos como es el caso de su protagónico en The Words o en nuestra recomendada de hoy, donde logra brillar a partir de su composición de un personaje que está bastante loco pero que a la vez es muy normal y equilibrado. Todo un desafío que el bueno de Bradley ha sabido superar. No me extenderé demasiado sobre Robert De Niro (The Deer Hunter, Taxi Driver) haciendo de padre obsesivo compulsivo porque sería redundar una vez más sobre su monstruosa capacidad y vigente versatilidad. Pero sí quiero detenerme en Jennifer Lawrence, otra de las nuevas caras de Hollywood, que ha sabido impresionar en producciones taquilleras como X-Men: First Class o The Hunger Games (esta última, gran película), logrando también mechar este tipo de películas con otras de menor presupuesto y de tono más independiente (Winter’s Bone, por ejemplo) en las que ha demostrado que su inconmensurable belleza viene de la mano de una no menor capacidad actoral.

Silver Linings Playbook no será elegida como Mejor Película, pero el nivel de sus tres actores principales (que sí son merecedores de la estatuilla) la convierten en una muy buena película que es necesario ver.

Ficha Técnica

Reparto: Bradley Cooper - Jennifer Lawrence - Robert De Niro.
Director: David O. Russell.
Año: 2012.
Duración: 122 minutos.
Calificación El Guionista: 7.
Películas por catálogo: working on it.

Tráiler para Cine


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